martes, 28 de marzo de 2017

NEOLIBERALISMO Y PENSAMIENTO ÚNICO

Como hemos mencionado esta Globalización está marcada por un sostén ideológico que alumbró el siglo XXI rotulado como Neoliberalismo o Pensamiento Único, y que tuvo de algún modo su bautismo de fuego con la llamada Doctrina TINA.
El nombre de Doctrina TINA proviene de las iniciales de las palabras pronunciadas por Margaret Thatcher al presentar el nuevo modelo a comienzos de los años 80: “There is notalternative” (no hay alternativa).
La idea que la Doctrina TINA intenta transmitir es que el modelo económico-político es uno y solamente uno y que no existen alternativas a él, aún más una vez desaparecido de la escena la opción socialista luego de la disolución de la Unión Soviética en 1991, de allí también la definición del neoliberalismo como Pensamiento Único.
Las acciones para la restauración del poder de las clases altas, que define en esencia al neoliberalismo, fueron generadas durante los años 80 y consolidadas en los 90 en relación a cuatro elementos:
a) Giro a la financiarización de la economía, cuyo desarrollo en el mundo fue muy desigual pero dieron forma a una formidable metodología de generación y acumulación de riquezas, siendo el factor económico central de la restauración del poder de clase.
b) Creciente movilidad geográfica del capital. Para ello es fundamental la reducción de los costos de transporte y comunicación y la reducción de las fronteras artificiales al capital y las mercancías. Al acelerarse este proceso en Estados Unidos, Europa y Japón, impulsaron en sentido similar al resto de los países del mundo, incluso el FMI y el Banco Mundial comenzaron a tomar la neoliberalización de un país como signo positivo para un país formando parte de las presiones realizadas en ese sentido.
c) El complejo integrado por Wall Street, el FMI y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos que domina la política económica y ejerce fuertes presiones en los países para adoptar la senda neoliberal.
d) Difusión de la nueva ortodoxia económica neoliberal en todo el mundo como lo normal y correcto, afirmado en las universidades y los centros de estudios, que se encargan de formar a los economistas del mundo que luego ejercerán de “expertos” en cada país.
Pregona que lo más importante en la administración del Estado es el dinero, por lo cual el objetivo de todo plan económico debe ser el equilibrio fiscal, no gastar más de lo que ingresa. Lo que interesa son los números de la macroeconomía y no la microrealidad cotidiana de las sociedades.
Como resultado de su aplicación el modelo neoliberal puede mostrar algunos éxitos en el crecimiento macroeconómico en las economías de los países, pero al mismo tiempo revela un sustancial aumento de la desigualdad y la pobreza. La Argentina de la década de 1990 es ejemplo de ello, mientras la economía crecía la exclusión y el desempleo aumentaba.
Similar efecto se observa en la economía chilena, que desde 1974, con el dictador Pinochet en el gobierno, fue el primer país de Latinoamérica en adoptar las políticas neoliberales. La persistencia en el modelo neoliberal ha hecho de Chile una economía altamente competitiva con un crecimiento económico sostenido, pero con un amplio sector de la población enormemente enriquecido y otro muy empobrecido, convirtiendo a la sociedad chilena en una de las más desiguales del continente.
En Latinoamérica, territorio de aplicación masiva de las políticas neoliberales a partir de la década de 1980, los déficits fiscales producto de bajas recaudaciones impositivas fueron cubiertos con deuda externa y su consecuente sometimiento a los planes de ajuste de los organismos multilaterales de crédito, ya que la condición para financiar a estos gobiernos era que ellos sometieran sus economías a reducciones de gastos sociales y a una completa privatización de sus economías, generando una fabulosa transferencia de riqueza de los sectores populares a las elites económicas.
El neoliberalismo ha hecho recaer todo el peso de la economía sobre la empresa privada, instando a los Estados a desprenderse de todas sus empresas para pasarlas a manos privadas. Este proceso llevo en todo el mundo el nombre de privatización y apuntó sobre todo a las grandes empresas de servicios públicos y a las de energía, así como a desenganchar a los bancos centrales de cada país de las decisiones de sus gobiernos y ponerlos bajo el gerenciamiento del poder financiero global.
En lo que hace a la búsqueda de equilibrio en el gasto público se promueve a través de ajustes sobre las prestaciones sociales de los Estados como jubilaciones, educación, salud y seguridad, y también mediante el achicamiento del plantel de empleados estatales y la reducción de sus salarios. El objetivo es trasladar riqueza desde el Estado a los grandes jugadores privados del Mercado.
Una de las claves del Pensamiento Único neoliberal es que presenta como una doctrina natural, parte de la evolución final de la Historia, y por ende promueve la despolitización y desmovilización de la sociedad como un presupuesto necesario, ya que si no hay opción o alternativa, si el modelo neoliberal es la última parada de la Historia, entonces tampoco hay necesidad de un debate de ideas para alcanzar el poder político, ya que cualquiera sea el partido que gane una elección su única tarea consistiría en gestionar o administrar las decisiones de un poder superior, sin ninguna pretensión de transformación.
La política neoliberal comienza a ejecutar las políticas económicas de todos los países, apoyada en la difusión mediática de lo que se considera la normalidad de la economía, la única alternativa, pese a que lo que realmente hace es enriquecer a los poderosos dejando en la pobreza a las mayorías, aunque estas mayorías terminarán aceptando que efectivamente la única alternativa posible es la realidad neoliberal.
Los hechos reafirman el éxito de esta construcción de consentimiento que vuelve
indiferentes a los partidos de sus viejas ideologías, ya que en Estados Unidos e Inglaterra los creadores del sistema neoliberal fueron los partidos conservadores en la década de 1980 pero la consolidación del neoliberalismo se produjo en la década de 1990 bajo el gobierno de las “oposiciones” demócratas y laboristas. Unos y otros ejecutando la misma política.
Similares circunstancias se vivieron en España, Francia, Italia y Alemania donde los partidos socialistas también llevaron a cabo políticas de clara tendencia neoliberal, lo mismo hizo el peronismo en Argentina de la mano de Carlos Menem o el PRI mexicano, todas formaciones del campo popular que de todos modos se alinearon con el neoliberalismo más ortodoxo.
Por ello el Pensamiento Único neoliberal no entiende a la democracia como el lugar de los
conflictos y las confrontaciones de ideas para establecer las metas de las políticas, puesto que estas metas ya están determinadas de antemano por el mercado y por lo tanto en las democracias solo hay lugar para el consenso, el consenso neoliberal que no acepta disensos.
Si la sociedad entonces no debe discutir sobre fines solo queda discutir sobre metodologías, es decir las formas, promoviendo que los procedimientos para alcanzar los consensuados objetivos son cosa de entendidos y técnicos. Surgirá la tecnocracia, el conjunto de expertos apolíticos como método de hacer política, y la economía quedará a cargo de técnicos, casi siempre doctorados en prestigiosas universidades de los Estados Unidos fuente de formación en las ideas neoliberales, como Chicago o Harvard; “especialistas” devenidos en ministros, con tanto o más poder que el propio Presidente.
Cuando lleguen los tiempos de crisis el mercado terminará incluso despojándose de los “gerentes” políticos para poner a decidir a sus economistas de modo directo. Así en la crisis de la década del 90 en Argentina el hombre fuerte de dos gobiernos fue el economista Domingo Cavallo fiel cumplidor de la agenda del Consenso de Washington, y en la crisis europea de 2011 el Primer Ministro de Grecia fue sustituido por un ex presidente del Banco Central Europeo, Lucas Papademos, y el Primer Ministro de Italia fue reemplazado por un reputado hombre de las finanzas globales, Mario Monti.
El resultado de poner al ciudadano lejos de las decisiones, de desalentar su participación en las decisiones genera una democracia devaluada, una democracia “despolitizada”, una democracia de “baja intensidad”, una democracia “gestionada” por técnicos “neutrales” supuestamente ajenos a toda ideología, que pretenden encubrir como natural la política cuyas decisiones son tomadas por el Mercado.
De todas maneras hay una cuestión que los teóricos neoliberales no resuelven, y es la dificultosa convivencia con el sistema democrático, ya que tienden a favorecer los gobiernos conducidos por la elite y los expertos técnicos. Existe una fuerte tendencia de los gobiernos neoliberales a manejarse en base a decretos del Poder Ejecutivo y mediante decisiones judiciales en lugar de recurrir al origen parlamentario de las decisiones.
El concepto de gestión, tan común en nuestros días, está relacionado con la administración económica del presente, y cuando se reemplaza la palabra política por el término gestión no estamos frente a un sinónimo como se quiere hacer suponer, sino frente a dos conceptos distintos porque la política supone proyecto, transformación, futuro, mientras que la gestión solo remite a administrar el presente, esencialmente mantener el orden. Gestionar y no gobernar es la tarea que el Pensamiento Único Neoliberal tiene reservado para el poder
político en el siglo XXI.
Prof. Claudio Alvarez Terán
En Comunicación y transformaciones socioculturales del siglo XXI
Ed 2017


3 comentarios:

  1. Interesante texto. Seria bueno que el 60% de la población del país lo leyera y entendiera. En fin,así es el mundo.

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  2. Yo pienso que el neoliberalismo es un sistema desigual donde poco a poco nos esta arruinando,siempre la clase media/baja sale en desventaja.Quiero pensar que en algun momento este sistema politico economico va a cambiar y dejar de existir

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